dimarts, 13 d’agost del 2013

Podríamos llamarle error, al tomar una decision equivocada.
Podríamos llamarle destino, aquello que te parece que es por casualidad.




Vale mas esa mirada que me descolocaba la mente, mientras mi cuerpo cansado, buscaba la salida para evitar ese suceso.
Era algo clave en mi vida tomar decisiones, pero ese placer de no hacer nada el que gana al raciocinio, dejas de supervisar todos tus pensamientos y los lleva directamente a los sentimientos, cuyos no eran correctos.

Momento clave, en que toda razón pasa a ultimo plano, empiezas a comportarte de una manera desconocida a la habitual, te quedas con los labios secos, temblores inexplicables, sensación de volar, salir del cuerpo.


Por mucho que quieras controlar la situación, el momento, el miedo es incontrolable...

El miedo llamó a la puerta, la confianza abrió y fuera no había nadie.




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