La conocí como una alma hambrienta de aventura, no sabia casi ni andar.
Era la criatura mas bella y pura que había conocido, todo le daba igual, solo se preocupaba de saludar a toda la gente que había por el camino.
Recuerdo que la primera vez que la vi , me enamoro, no podía sacarle el ojo de encima, cada gesto suyo era un mundo.
Tuve la oportunidad.
Es por la única que luche, y la perdí.
Por ser una ingenua confiada.
No es un objeto que se da y se devuelve.
Era como una hermana e incluso hija para mi, era lo mas importante en mi vida, todo lo demás, no era nada.
Era conocida por todo el pueblo, la envidia de todos los perros.
Era una diosa.
Su primera noche en mi casa, en mi habitación... fue mágico.
Me dormí con su cara enfrente la mía, sus suspiros me daba la calma que buscaba.
Un espectáculo. Sobre las 4 de la madrugada la escuche aullar, yo, asustada, fui en su busca.
No entendía que le pasaba. Tarde hasta 10 minutos en encontrarla. Y allí estaba la cara pan, dentro del lavabo, se había quedado encerrada porque fue hacer allí mismo, sus necesidades.
Yo pensando que lloraba de pena o de nostalgia, para nada.
Pasaban los días, la vi crecer, cada vez mas noble y mas centrada, bueno... Depende del día.
A la que paseabamos por la calle y ella se volvía a centrar en alguien a quien saludar y al cabo del rato se le pasaba por la mente que la llamaba.
En ese momento se giraba de repente y... Patapam! Árbol a la vista.
Era un show.
Nuestra primera vez en la playa.
Ibamos a correr de vez en cuando las dos sólitas.
El día que decidí dejarla suelta... Madre mía lo que sufrí!
Le encanta el agua y eso me supuso un problema.
Vio una gaviota en el agua, cerca de la bolla...
Adiós.
Se fue nadando hasta allí en pleno febrero, y yo, tonta... esperando en la orilla a que volviese. Pues nada, aventura en el agua.
Me metí de golpe para no pensar en el frió que hacia, con toda la ropa puesta, y a nadar hasta alcanzarla...
Por supuesto que de recuerdos hay de buenos y malos.
Y ahora todos los buenos me hacen llorar.
Saber que por mas feliz o enferma que estuviera... Al llegar a casa te montaba una fiesta...
Nunca dejaba de mover tu elegante cola al verte.
Eso me tiraba para delante...
Ahora cuando he bajado un momento a entregar unas hojas... No quería subir...
Lo siento.
No podía.
Efectivamente, no era una pesadilla.
Ella ya no estaba para saludarme.
No estaba.
Eso es lo que cuenta en estos momentos.
Ir a la cocina para coger un baso de agua... y ver las marcas en el suelo de su comedero y bebedero. Con aun restos de pienso.
Llegar a la habitación. Y encontrar... Que...
Me había dejado sus juguetes preparados para cuando volviera.
La diferencia.
Es que no volverá...