Un remolino de vientos voraces acechan mi existencia, poniéndome aprueba mi potencial.
Cada paso que das, es un relieve que extraño lo que tenia en el pasado, lo mejor es hacer entender que no hay futuro si no un presente que vivir día a día.
De la mejor o peor manera, vestida de blanco o negra,
de aromas picantes o dulces.
Se sigue viviendo.
Los
placeres violentos poseen finales violentos y tienen en su triunfo
su propia muerte, del mismo modo en que se consumen el
fuego y la pólvora en un beso voraz
| Le llamaban libertad. |